Las manos de un artesano reparan con oro una vasija quebrada (kintsugi) — Vaso Frágil Masculino

Voy a empezar con algo que me duele decir.

Cada vez me escriben más hombres con el corazón roto. Hombres que van a la iglesia, que sirven, que conocen la Palabra. Y que en su casa están quebrados. Heridos, resentidos, esperando que alguien los entienda.

Y mientras tanto, del otro lado de la mesa, hay una esposa atravesando sola sus días más difíciles.

Algo se nos volteó. Y quiero hablarle de eso con toda claridad, porque creo que la Biblia lo vio venir.

"Vosotros maridos, semejantemente, habitad con ellas según ciencia, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a herederas juntamente de la gracia de la vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas." — 1 Pedro 3:7

El que sostiene

Mucha gente lee este versículo y se queda con la palabra "frágil". Como si Pedro estuviera diciendo que la mujer vale menos. No es eso. Pedro no está rebajando a la mujer. Le está dando al hombre un trabajo.

Si ella es el vaso más frágil, alguien tiene que sostenerlo. Y ese alguien es usted.

Dios puso en el hombre la capacidad de cuidar, de proteger, de entender. No para mandar más fuerte, sino para cargar con más cuidado.

Habitar "según ciencia"

Me encanta esa expresión: según ciencia. Quiere decir con conocimiento. Con entendimiento. Con inteligencia.

No basta con vivir bajo el mismo techo. Usted está llamado a conocer a su esposa. A estudiarla con amor, como quien estudia lo que más le importa. ¿Sabe cuándo está cansada? ¿Sabe qué le da miedo? ¿Sabe qué la hiere y qué la levanta?

Y voy a decir algo más: se necesita hasta astucia. Una astucia santa. El hombre sabio no espera a que su esposa se derrumbe para reaccionar. Se adelanta. Ve venir la enfermedad, la pérdida, el cansancio de la crianza, esa temporada en que ella se siente insegura. Y se prepara para estar ahí.

Porque eso es lo que una esposa necesita saber, aunque no lo diga: que el hombre que escogió no se va a ir cuando las cosas se pongan feas. Que justo ahí, se va a quedar.

Eso es dar honor. Eso es amarla "así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella" (Efesios 5:25).

El Vaso Frágil Masculino

Ahora, aquí está la trampa.

La corriente de este mundo ha ido formando hombres para algo que nunca fueron diseñados. A unos les enseñó que ser hombre es imponerse. A otros, que ser hombre es dejarse llevar por lo que sienten y lo que desean. Parecen cosas opuestas, pero terminan igual: un hombre gobernado por sus impulsos y no por Dios.

Esa trampa ya entró a la iglesia. Y el resultado es lo que yo llamo el Vaso Frágil Masculino: el hombre que espera ser sostenido cuando fue llamado a sostener. El que anda con el corazón dolido, reclamando comprensión, mientras su esposa carga sola con lo que a él le tocaba cargar.

Quiero ser justo: un hombre de Dios también sufre. También llora. También tiene heridas. David lloró delante de Dios más veces de las que podemos contar, y nadie diría que David era poco hombre.

El problema no es sentir dolor. El problema es cuando el dolor se sienta en la silla que le corresponde a Dios. Cuando el hombre deja de cuidar a su familia por estar ocupado cuidando su herida.

Sansón: fuerte por fuera, frágil por dentro

Cada vez que enseño sobre esto, termino en la misma historia. La de Sansón.

Sansón fue apartado para Dios desde antes de nacer. El Espíritu de Jehová venía sobre él con poder. Despedazó a un león con las manos. Derrotó ejércitos él solo. Por fuera, era el hombre más fuerte de Israel.

Por dentro, era un Vaso Frágil Masculino.

Sansón nunca aprendió a gobernar lo que deseaba. Desde joven, lo que le gustaba lo quería, y punto. "Tómame ésta por mujer, porque ella me agrada", le dijo a su padre (Jueces 14:3). Y un día se enamoró de una mujer en el valle de Sorec. Se llamaba Dalila.

Ella le preguntó una y otra vez dónde estaba el secreto de su fuerza. Y fíjese en lo que dice la Escritura:

"Y aconteció que, presionándole ella cada día con sus palabras e importunándole, su alma fue reducida a mortal angustia." — Jueces 16:16

Ningún ejército pudo con Sansón. Pero la insistencia de cada día sobre sus emociones, sí.

"Le descubrió, pues, todo su corazón" (16:17). Se durmió sobre las rodillas de ella. Le cortaron el cabello. Y cuando despertó, pensó que saldría como las otras veces.

"Pero él no sabía que Jehová ya se había apartado de él." — Jueces 16:20

Esa frase me estremece. No lo sabía. Terminó ciego, moliendo en una cárcel de los filisteos.

El efecto Dalila

A esto le llamo el efecto Dalila: el hombre que cede a lo que desea y a lo que siente, en lugar de mantenerse firme en lo que Dios espera de él.

Y quiero aclarar algo, porque es importante: Dalila no siempre es una mujer. A veces es la pantalla del celular a medianoche. A veces es el resentimiento que uno alimenta todos los días. A veces es la necesidad de que todo el mundo lo entienda a uno. Es cualquier cosa que, poco a poco, día tras día, le va cortando el cabello a un hombre mientras él duerme tranquilo.

Sansón no perdió su fuerza en la batalla. La perdió descansando. No frente al enemigo que veía, sino frente a la debilidad que nunca quiso atender.

Lo digo con humildad, porque conozco ese camino desde adentro. Yo también fui un hombre que se dejó llevar. Y sé lo que cuesta, y lo que se pierde, cuando uno se entera tarde de que Dios ya no estaba en lo que uno estaba haciendo.

Entonces, ¿qué es ser fuerte?

La fuerza de Sansón estaba en los brazos. La fortaleza que Dios busca en un hombre está en otra parte:

"Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad." — Proverbios 16:32

La masculinidad que enseña la Biblia no es dureza. Tampoco es dominar a nadie. Es dominarse uno mismo. Es el hombre que:

  • Gobierna sus deseos, en vez de dejar que sus deseos lo gobiernen a él.
  • Lleva su herida a Dios, en vez de descargarla sobre su esposa y sus hijos.
  • Conoce a su esposa y se adelanta a sus momentos más frágiles.
  • Se queda cuando la temporada es difícil, porque su compromiso no depende de cómo se sienta ese día.
  • Ora, porque sabe que Pedro amarró el trato a la esposa con que sus oraciones no tengan estorbo.

Pablo lo dijo en una sola línea: "Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos" (1 Corintios 16:13).

A usted, esposa

Si usted es esposa y ha visto a su esposo convertirse en un Vaso Frágil Masculino, quiero que sepa dos cosas.

La primera: su cansancio es real, y Dios lo ve. Usted no fue creada para cargar sola lo que le corresponde a él.

La segunda: usted tiene en sus manos una influencia enorme. Dalila usó sus palabras de cada día para quebrar a Sansón. Una esposa sabia puede usar las suyas para levantar a su esposo. "La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba" (Proverbios 14:1).

Ore por él. Celebre cada paso pequeño que dé hacia la firmeza. Y no se canse. He visto muchas veces que el cambio de un hombre empieza en las rodillas de una mujer que decidió interceder por él.

El cabello vuelve a crecer

Lo más hermoso de la historia de Sansón es que no termina en la cárcel.

En medio de la oscuridad, casi escondida, la Biblia deja caer esta frase: "Y el cabello de su cabeza comenzó a crecer, después que fue rapado" (Jueces 16:22).

Dios no había terminado con él. Al final, Sansón clamó: "Señor Jehová, acuérdate ahora de mí, y fortaléceme" (16:28). Y Dios le respondió.

Si usted es un hombre y se reconoció en estas líneas, si perdió la visión de amar a su esposa con ciencia, si hoy vive gobernado por sus heridas o por sus deseos, escúcheme bien: todavía hay esperanza.

Un vaso quebrado puede ser restaurado. Y como en el arte japonés del kintsugi, puede que sus grietas, llenas de oro, terminen siendo la parte de su vida donde más se note la obra de Dios.

Haga hoy la oración de Sansón. No necesita más palabras: Señor, acuérdate de mí, y fortaléceme.

Para conversar en pareja

  • Esposo: ¿conoce los momentos en que su esposa se siente más frágil? ¿Qué puede hacer esta semana para adelantarse a ellos?
  • ¿Qué deseos o qué heridas han estado ocupando el lugar que le corresponde a Dios?
  • Esposa: ¿cómo pueden sus palabras de cada día levantar a su esposo, en vez de desgastarlo?
  • ¿En qué parte de su matrimonio necesitan hoy que "el cabello vuelva a crecer"?

Dios todavía restaura hombres. Y a través de ellos, matrimonios. #ElEfectoDalila #VasoFragilMasculino

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