Una pareja camina sonriente por un parque mientras dos niños caminan a su lado con el rostro triste

Este artículo es un aviso y un consejo que le doy, y lo escribo con dolor.

Cada fin de año convoco a un tiempo de ayuno y oración para quienes atraviesan una ruptura matrimonial. Conozco ese dolor. Sé lo que es quedarse, y sé lo que cuesta levantarse cada mañana cuando el cónyuge ya no está.

El propósito de ese ejercicio siempre ha sido uno: que usted ponga la mirada en su relación con Dios y no en su cónyuge. Quien se concentra en el que se fue se desgasta; quien se concentra en Dios recibe consejo, consuelo y entereza. Y cuando un padre o una madre está entero, los hijos sufren menos.

Por eso me duele decir lo que sigue. Algunas personas que en años anteriores ayunaron y oraron conmigo viven hoy en una relación con alguien que no es su cónyuge. Llegaron heridas por un adulterio, y hoy están dentro de otro.

Lo que dice la Palabra

No lo digo yo. Lo dice la Escritura:

"Así que, viviendo el marido, se llamará adúltera si fuere de otro varón; mas si su marido muriere, es libre de la ley; de tal manera que no será adúltera si fuere de otro marido." — Romanos 7:3

Y para que nadie piense que esto se dice solo de la mujer, Jesús habla de ambos:

"Cualquiera que repudiare a su mujer, y se casare con otra, comete adulterio contra ella: y si la mujer repudiare a su marido y se casare con otro, comete adulterio." — Marcos 10:11-12

Lucas 16:18 repite la misma enseñanza. Y a quien ya está separado, la instrucción es precisa:

"Que la mujer no se aparte del marido; y si se apartare, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no despida a su mujer." — 1 Corintios 7:10-11

Hay dos caminos para quien se quedó solo: permanecer sin casarse o reconciliarse. Un tercero no aparece en el texto.

"Pero Mateo 19:9 dice…"

Sé que alguien me citará este versículo:

"Y yo os digo que cualquiera que repudiare a su mujer, si no fuere por causa de fornicación, y se casare con otra, adultera: y el que se casare con la repudiada, adultera." — Mateo 19:9

Le respondo con una pregunta: ¿por qué la Escritura dice aquí fornicación y no adulterio?

La explicación es clara. En la época en que se escribió ese texto, las parejas eran comprometidas en matrimonio mucho tiempo antes del acto público que los hacía marido y mujer. Durante ese tiempo ambos seguían siendo solteros, y la falta de un soltero es fornicación, no adulterio. Si el desposado descubría que su prometida había fornicado, por esa causa le extendía carta de divorcio. Es lo que José pensó hacer con María antes de que el ángel le hablara: estaba desposada con él, "antes que se juntasen", y él "quiso dejarla secretamente" (Mateo 1:18-19).

De ese caso habla Jesús. No habla del matrimonio ya consumado.

Y la ley muestra, además, cuán en serio toma Dios esa unión:

"Cuando alguno hallare moza virgen, que no fuere desposada, y la tomare, y se echare con ella, y fueren hallados; entonces el hombre que se echó con ella dará al padre de la moza cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer, por cuanto la humilló: no la podrá despedir en todos sus días." — Deuteronomio 22:28-29

El hombre resarcía al padre, la tomaba por esposa y no podía darle carta de divorcio, porque fue él quien la deshonró.

Por qué no es una segunda oportunidad

Es comprensible que, después de tanto llorar, alguien que llega con ternura parezca una respuesta de Dios. Pero Dios no contradice Su Palabra para consolarnos. Lo que Él unió sigue unido:

"Así que, no son ya más dos, sino una carne: por tanto, lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre." — Mateo 19:6

La segunda oportunidad que Dios da es otra: la de sanar, la de perdonar, la de esperar en Él, y, cuando Él lo dispone, la de ver restaurado el matrimonio. Llamar "bendición" a lo que la Escritura llama adulterio no cambia lo que es.

"Honroso es en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; mas a los fornicarios y a los adúlteros juzgará Dios." — Hebreos 13:4

Los hijos lo ven todo

Usted recuerda lo que sintieron sus hijos cuando su padre o su madre se fue con otra persona. Ese mismo dolor vuelve a su casa cuando es usted quien trae a alguien más. Para ellos no es un comienzo nuevo; es la segunda vez que ven romperse lo mismo. Malaquías 2:15 recuerda que Dios hizo de dos uno porque buscaba una descendencia para Él.

Si usted ya está en esa relación

Yo no lo estoy condenando. Tampoco es mía la sentencia: es de Jesús, que le dijo a la mujer sorprendida en adulterio:

"Ni yo te condeno: vete, y no peques más." — Juan 8:11

Las dos partes de esa frase van juntas. Hay perdón, y hay un camino de regreso:

"Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad." — 1 Juan 1:9

Vuelva. Mi consejo es ese, y el ayuno de este fin de año también es para usted.

"Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salvará a los contritos de espíritu." — Salmo 34:18

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